Morfosintaxis Histórica del Adjetivo
La historia morfológica del adjetivo como lo asevera Aguilar (1992) es, en su mayor parte idéntica a la del sustantivo (como nombres que son ambos): dado que en él género, número y caso eran simples reflejos, por su concordancia, de los portados por el sustantivo, su trayectoria en el adjetivo fue también un reflejo de la ya señalada para el núcleo del sintagma nominal. Únicamente en la comparación se producirán cambios propios del adjetivo. Pág. 112
Según su flexión, hay dos tipo de adjetivos en
español: los que diferencian el género, bueno/buena (herederos de los latinos
de tres terminaciones: BONUS/-A/-UM, en
los que que se igualaron masculino y neutro), y los invariables, fuerte (que en
latín sólo distinguían el neutro: FORTIS/-E). En este sentido, los cambios
habituales han sido el paso del segundo primer tipo (RUDIS/-E, rudo/-a), y
sobre todo la creación de femeninos específicos (en el siglo XIII aún los en
-or carecen de forma femenina, y coexisten burguesas junto a leonés
invariable). Por ellos, están aún sin explica doble, triple, múltiple, firme y
libre (procedentes del tipo –US/-A/-UM), en los que del plural en uno y otro
tipo sigue las mismas pautas que en los sustantivos de contextura fónica
semejante.
Declinaciones Del Adjetivo
Por su gran semejanza con las tres primeras
declinaciones sustantivas como lo afirma (Pharries,
2007) ,
las declinaciones adjetivas se desarrollan perfectamente paralelas a las otras.
Tomando altus –a –um como ejemplo el componente neutro (-um), luego las formas
del nominativo (altus –a), y se queda únicamente con las formas oblicuas
alta/altas (femeninas) y alto/altos (masculinas).


La transformación de
los adjetivos de la tercera declinación es análoga: fortis, que en sus formas
no refleja la diferencia entre masculino y femenino, se reduce a las formas
oblicuas forte/fortes (esp. fuerte/fuertes).
No hay comentarios:
Publicar un comentario