Apócope
El adjetivos santo
perdió, como ciento, la sílaba –to, excepto ante los nombres Tomé,
Tomás, Toribio y Domingo. Grande
pierde o conserva la última sílaba sin regla fija para ellos.
Cuando se usa el
artículo con el adjetivo queda éste sustantivado, respectivamente en su
terminación neutra; así: lo bueno, lo
grande, lo hermoso.
La analogía ha
eliminado esta irregularidad en unos casos pero la elevada frecuencia de
adjetivos como bueno, malo, grande,
les ha permitido salvaguardar las formas irregulares del singular. La variación
formal ha permitido establecer diferencias semánticas y sintácticas: la casa es grande/la gran casa.
En estudios realizados por Lapesa, el autor
sostiene sus tesis bien conocidas sobre la influencia de los francos en la
consolidación de la apócope y sobre la intervención del rey Alfonso X,
intervención que habría tenido como consecuencia la desaparición de la apócope.
Según la cronología, generalmente aceptada de Rafael Lapesa, en una primera
fase, desde los primeros textos hasta finales del siglo XI, prevalecerían las
formas plenas, con vocales finales; en el siglo XII y en la primera mitad del
XIII se cumpliría la pérdida de la vocal final; al menos, se revelan en esta
época numerosos casos de alternancia entre pérdida y conservación de la
terminación vocálica; la evolución termina con el restablecimiento de vocales
que se manifiesta a partir de las obras escritas en la corte de Alfonso el
Sabio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario