miércoles, 12 de octubre de 2016

Grados del adjetivo

Al comparar dos objetos pueden resultar iguales o desiguales. Al querer expresar dichas relaciones, tenemos la comparación de igualdad en el primer caso y la de inferioridad o superioridad en el segundo. La lengua latina expresaba la comparación de igualdad con los adverbios tam.. quam; la de inferioridad mediante minus…quam, y la de superioridad, ó mediante magis ó plus…quam, ó empelando la forma del adjetivo comparativo y en ablativo el segundo término de la comparación.



De igualdad
Tu es tam sapiens quam Petrus
Tú eres tan sabios como Pedro

De inferioridad
Tu es minus sapiens quam Petrus
Tú eres menos sabio que Pedro

De superioridad

Tu es magis sapiens quam Petrus
Tú eres más sabio que Pedro





Comparativos de Igualdad y de inferioridad

Bolufer, (1991) dice que la expresión castellana de estos comparativos es la misma latina, sustituyendo en la primera la conjunción quam por el adverbio como. Es decir, En romance, y en castellano, la comparación del adjetivo es exclusivamente sintáctica, con algunas excepciones: las formas supletivas mejor y peor, mayor (en latín correspondía a MAGNUS, en castellano a grande) y menor (de PARVUS, y luego de pequeño); el sustantivo señor; y los relacionales interior y exterior, interior y superior, anterior y posterior.

Comparativos de superioridad

El latín vulgar perdió la forma sintética del comparativo, salvando sólo cuatro, que son las únicas que tenemos en castellano; melioren mejor, peiorem peor, maiorem mayor, minorem y minus menor y menos.  Tenemos también las formas de origen erudito superior, inferior, anterior, citerior, interior, etc. (Bolufer, 1991, pág. 78).


Estos adjetivos equivalen al positivo correspondiente precedido del adverbio más; así mayor/ más grande; para expresar con ellos la comparación de superioridad, no necesitamos más que anteponer el segundo término de la comparación la conjunción que; pero en los demás casos nos hemos de valer de dos palabras para expresar la idea que la lengua latina expresaba con una sola: sapientior/ más sabio. De modo que de las dos formas que tenía el latín para expresar este comparativo, sólo conservamos una en castellano: más… que.

El Superlativo

El superlativo puede ser absoluto y relativo ó comparativo como lo expresa (Bolufer, 1991). El primero lo expresa la lengua latina, o mediante la forma sintética de superlativo en –íssimo ó por los adverbios maxime, valde, antepuestos al positivo; -así, sapientissimus/valde o máxime sapiens. El superlativo concertado con el primer término de la comparación y el segundo término en genitivo del plural ó en ablativo con ex ó acusativo con inter.


Cicero elocuentíssimus oratorum fuit.

Cicerón el más elocuente de los oradores fue.

En castellano expresamos este superlativo con más… de ó entre.


Bolufer (1991) afirma la pérdida en latín vulgar la forma sintética de superlativo en –issimuserrimus y –llimus, hubo necesidad de acudir a la perífrasis para expresar la idea que aquella significaba, y se expresó el superlativo absoluto con los adverbios muy, mucho, bien antepuestos al, positivo: así, muy piadoso, muy mais grave culpa será, mucho onrados, virtud muy grant, much estrama.

Los superlativos sintéticos en íssmo, érrimo que posee actualmente la lengua castellano, son de origen erudito. El primero de éstos que aparece en la literatura, es dulcísimo empleado por Berceo.


Según Bolufer, (1991) adoptamos por la lengua erudita los sufijos –íssimo y érrimo, no se contentó con tomar los superlativos latinos formados con ellos, sino que los agregó á adjetivos de otro origen, como riquísimo de rico, y a otros que no lo tenían en latín, como pequeñísimo de pequeño. Por lo tanto las diferencias que tienen los superlativos castellanos comparados con sus correspondientes positivos, se explican teniendo en cuenta que aquellos proceden directamente del latín literario y los hemos trasladado a nuestra lengua. Ejemplos: bonísimo de bueno, novísimo de nuevo.






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