Grados del adjetivo
Al comparar dos objetos pueden resultar
iguales o desiguales. Al querer expresar dichas relaciones, tenemos la
comparación de igualdad en el primer caso y la de inferioridad o superioridad
en el segundo. La lengua latina expresaba la comparación de igualdad con los
adverbios tam.. quam; la de
inferioridad mediante minus…quam, y
la de superioridad, ó mediante magis
ó plus…quam, ó empelando la forma del
adjetivo comparativo y en ablativo el segundo término de la comparación.
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De igualdad
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Tu es tam sapiens quam Petrus
Tú eres tan sabios como Pedro
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De inferioridad
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Tu es minus sapiens quam Petrus
Tú eres menos sabio que Pedro
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De superioridad
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Tu es magis sapiens quam Petrus
Tú eres más sabio que Pedro
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Comparativos de
Igualdad y de inferioridad
Bolufer, (1991) dice que la
expresión castellana de estos comparativos es la misma latina, sustituyendo en
la primera la conjunción quam por el adverbio como. Es decir, En romance, y en castellano, la
comparación del adjetivo es exclusivamente sintáctica, con algunas excepciones:
las formas supletivas mejor y peor, mayor (en latín correspondía a MAGNUS,
en castellano a grande) y menor (de PARVUS,
y luego de pequeño); el sustantivo señor; y los relacionales interior y exterior, interior y superior,
anterior y posterior.
Comparativos de
superioridad
El latín vulgar perdió la forma sintética
del comparativo, salvando sólo cuatro, que son las únicas que tenemos en
castellano; melioren mejor, peiorem peor,
maiorem mayor, minorem y minus menor
y menos. Tenemos también las formas
de origen erudito superior, inferior,
anterior, citerior, interior, etc. (Bolufer, 1991, pág. 78) .
Estos adjetivos equivalen al positivo
correspondiente precedido del adverbio más;
así mayor/ más grande; para expresar
con ellos la comparación de superioridad, no necesitamos más que anteponer el
segundo término de la comparación la conjunción que; pero en los demás
casos nos hemos de valer de dos palabras para expresar la idea que la lengua
latina expresaba con una sola: sapientior/ más sabio. De modo que
de las dos formas que tenía el latín para expresar este comparativo, sólo
conservamos una en castellano: más… que.
El Superlativo
El superlativo puede ser absoluto y relativo
ó comparativo como lo expresa (Bolufer, 1991) . El primero lo
expresa la lengua latina, o mediante la forma sintética de superlativo en
–íssimo ó por los adverbios maxime, valde,
antepuestos al positivo; -así, sapientissimus/valde o máxime sapiens.
El superlativo concertado con el primer término de la comparación y el segundo
término en genitivo del plural ó en ablativo con ex ó acusativo con inter.
Cicero
elocuentíssimus oratorum fuit.
Cicerón el más
elocuente de los oradores fue.
En castellano expresamos este superlativo
con más… de ó entre.
Bolufer (1991) afirma la pérdida en latín
vulgar la forma sintética de superlativo en –issimus –errimus
y –llimus, hubo necesidad de acudir a la perífrasis para expresar la idea
que aquella significaba, y se expresó el superlativo absoluto con los adverbios
muy, mucho, bien antepuestos al, positivo: así,
muy piadoso, muy mais grave culpa
será, mucho onrados, virtud muy grant, much estrama.
Los superlativos sintéticos en íssmo, érrimo que posee actualmente la
lengua castellano, son de origen erudito. El primero de éstos que aparece en la
literatura, es dulcísimo empleado por
Berceo.
Según Bolufer,
(1991) adoptamos por la lengua erudita los sufijos –íssimo y érrimo, no se contentó con tomar los superlativos latinos
formados con ellos, sino que los agregó á adjetivos de otro origen, como
riquísimo de rico, y a otros que no lo tenían en latín, como pequeñísimo de pequeño.
Por lo tanto las diferencias que tienen los superlativos castellanos comparados
con sus correspondientes positivos, se explican teniendo en cuenta que aquellos
proceden directamente del latín literario y los hemos trasladado a nuestra
lengua. Ejemplos: bonísimo de bueno,
novísimo de nuevo.
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